LA IMPORTANCIA DE NO OLVIDAR LA HISTORIA

Publié le par Rosa B.

858 son mucho más que tres números. 858 son los asesinatos de la banda terrorista ETA en España. Entre sus víctimas, ninguna distinción de género, edad o profesión: militares, taxistas, guardias civiles, policías, amas de casa, camareros, niños. Ninguna conmoción de los asesinos ante los ataúdes pequeños, ninguna ante los grandes. Ninguna piedad, ninguna duda.

Casi 5 décadas de terror son casi medio siglo de privación de cualquier tipo de libertad para una sociedad que, como la española, no siempre se interesa por su propia historia. Porque la historia es una disciplina muy incómoda a veces. Porque la historia es un arma de doble filo. Porque la historia se puede manipular desde muchos puntos de vista y para muchos objetivos.

Y esta historia reciente de 858 asesinados, tan reciente que terminó en 2011 y que tan rápidamente algunos quieren liquidar para poder remontarse a algunos otros períodos más convenientes para según qué ideologías políticas, yo no la quiero olvidar.

Y no quiero olvidar que, entre todos esos asesinados y entre toda esa dictadura del miedo impuesta al pueblo español, allá por el mes de mayo de 1991, varios niños jugaban en el patio de una casa cuartel en Vic, Barcelona. No quiero olvidar que varios terroristas lanzaron un coche bomba al interior de ese patio. No quiero olvidar que cinco de esos niños que jugaban fueron vilmente asesinados junto a otras cinco personas. Y no quiero olvidar que dos días después de ese atentado, un desalmado llamado Josep LLuis Carod-Rovira, ex vice-presidente de la Generalitat y líder de Esquerra Republicana de Cataluña, en una carta enviada a un diario catalán, recriminaba a los asesinos de ETA el error geográfico de su matanza, exigiéndoles “que cuando queráis atentar contra España os situéis previamente en el mapa”.

De estas “declaraciones” han pasado casi 30 años. Pero que la memoria selectiva de algunos de los políticos más deleznables  de la democracia española y que no habría pensado ni por asomo tener que soportar, ha reavivado la mía y la de, seguramente, millones de españoles como yo.

Y no voy a olvidar porque casi 30 años y 858 víctimas inocentes después, un personaje vacuo, cínico, infame, ególatra y mentiroso, se presenta como candidato a los privilegios de Falcon y residencia en el palacio de la Moncloa, con el apoyo de los sucesores de Carod-Rovira, de los sucesores de los asesinos de ETA y de los aspirantes a gurús de herriko tabernas tras años de vacaciones pagadas en esa Venezuela destruida por el comunismo y la dictadura de Nicolás Maduro a la que Podemos apoya incondicionalmente.

Y no voy a olvidar porque, ni en la vida ni en la política, no todo vale para llegar al poder. 

Y no voy a olvidar porque España, esa nación que candidatos tan ruines pretenden solo como moneda de cambio para un chantaje infinito, nosotros, la mayoría, los mismos que aguantamos la náusea continua de tener que sufrirlos, a España la queremos como hogar y como espacio de libertad.

 

Pour être informé des derniers articles, inscrivez vous :
Commenter cet article